Morita
Publicado por Historiador el 27 marzo, 2012
Hace tres meses que mi hermosa se fue, mi mamushqui linda…
Mi mamá me la compró por mi cumpleaños. Era tan pequeñita, cabía en la palma de la mano. Para nombrarla me tardé varios meses, buscaba el nombre perfecto. Pensé en las moras dulces y oscuras, y como ella se parecía tanto a una, pues la llamé Morita.
En su primer día en casa estuvo muy temblorosa y extrañaba a su mamá, así que le pusimos un perrito de peluche para que sintiera compañía. Pero no tardó en tomar confianza, ¿eh?
Le encantaba que la correteara alrededor del comedor y en el patio, también que le hiciera cosquillas. Era una consentida.
Le dio insuficiencia renal y eso le ocasionó pancreatitis. Sólo tenía 13 años.
La doctora me sugirió que la durmiéramos, pues estaba sufriendo. Me costó trabajo decidirlo, es algo muy doloroso. Ella confiaba en mí, y creo que me agradeció que la ayudara a descansar, porque me dio un último beso en la mano, mientras yo le decía que se portara bien.
Morita:
Me duele que me hayas dejado (¿por qué tuviste que irte tan pronto? Nena, me dejaste sola). Yo esperaba que me acompañaras más tiempo. De repente ya eras otra, una viejita, con problemas de salud. Perdóname si no te comprendí, si fui grosera o te lastimé de algún modo. Perdóname, linda, por favor. Te extraño tanto. Gracias por tan dulces momentos, gracias por tus caricias y tu fidelidad. Espérame ahí, donde estás. Espérame, Morita.
Esperanza
Este articulo ha sido enviado por Esperanza Lugo.




